En 2023 la Armada Española, a través de Navantia, me encomendó la restauración del mascarón de proa del Buque Escuela Juan Sebastián Elcano, gravemente dañado tras un temporal de tres días en el Cabo de Hornos. La escultura perdió en el mar cerca de 2,20 m de sus 4,50 m originales, incluyendo el escudo y un elemento decorativo lateral, además de sufrir roturas y desgarros estructurales.
La intervención contó con la participación de un equipo multidisciplinar, siguiendo las directrices y criterios internacionales de restauración. Se abordó la consolidación del soporte, la reintegración volumétrica en madera de la parte desaparecida, la aplicación de oro fino en la superficie y una capa protectora frente al ambiente marino.
La singularidad del proyecto radica en tratarse de una escultura de madera concebida para resistir el mar, lo que supuso un reto técnico y de plazos -ejecutado en solo mes y medio, con la envergadura de un retablo-. Realizamos controles periódicos tras cada travesía, constatando la buena adaptación de los materiales empleados, a petición de la Armada.

Buque Escuela Juan Sebastián Elcano

Arcos de la Frontera

Escultura ligera. Siglo XVI

Siglo XIV alabastro. Copatrona Jerez de la Frontera
Cada restauración que realizo parte de una misma filosofía: conservar sin alterar, recuperar sin falsear, proteger sin borrar la historia. Las antigüedades, ya sean muebles, elementos cerámicos o bienes etnográficos, tienen una sensibilidad especial porque forman parte de lo cotidiano de otras épocas; son los objetos que usaron, admiraron y dejaron atrás nuestros antepasados.
Como restauradora, mi responsabilidad es mantener viva esa memoria. Para ello, combino las técnicas más avanzadas con el criterio y la experiencia adquirida durante más de tres décadas. Me apoyo en equipos multidisciplinares -historiadores, químicos, carpinteros, fotógrafos- para garantizar que cada obra reciba el tratamiento más respetuoso y riguroso posible.
Antes de intervenir, realizo un estudio completo del objeto: su material, su técnica de fabricación, su función original y las alteraciones sufridas. Este análisis incluye fotografía, luz rasante, documentación técnica y, en muchos casos, pruebas científicas no invasivas para entender cómo se ha degradado y qué necesita. Es en esta fase donde defino los criterios éticos de actuación, porque cada antigüedad tiene un lenguaje propio que hay que saber interpretar.
La estructura de una obra singular -mueble, metal, cerámica, cuero, madera o combinación de varios materiales- necesita ser consolidada antes de cualquier intervención estética. Aquí realizo procesos de reparación estructural, eliminación de elementos inestables y estabilización de materiales que han sufrido deformaciones, oxidación o insectos. La prioridad es asegurar que la pieza pueda mantenerse en el tiempo sin riesgos para su integridad.
Muchas de estas piezas llegan con capas de barnices, repintes, oxidaciones o residuos acumulados durante décadas o incluso siglos. Esta fase se realiza con el máximo cuidado, utilizando métodos físicos o químicos adaptados a cada material, para recuperar la lectura original de la pieza sin borrar su historia. En algunos casos, mantener la pátina forma parte esencial de la restauración, pues aporta valor documental.
Una vez estabilizada y limpiada la pieza, se reintegran volúmenes perdidos, fragmentos ornamentales o detalles pictóricos, siempre con materiales compatibles y reversibles. En piezas decorativas o funcionales, como muebles o cerámicas, se busca devolver la lectura visual sin falsear el objeto. Finalizo con una capa protectora adecuada al tipo de material, que asegura su conservación frente al paso del tiempo, la humedad o la luz.
Otra de las especialidades que se desarrollan en el taller de Paz Barbero, además de la escultura, es la arqueología. Esta especialidad incluye la restauración de cerámicas artísticas y mobiliario antiguo de gran valor histórico y patrimonial.
Uno de los proyectos más destacados en esta especialidad fue la restauración del mobiliario del Museo Hispano-Musulmán de la Alhambra.
Entre las piezas intervenidas se encontraban cajas de tarjea y el sillón de trono nazarí del siglo XIV, una obra excepcional no solo por su refinado trabajo artesanal, sino también por su incalculable valor histórico. Se trata de un mueble de estructura plegable, decorado con incrustaciones de nácar y hueso, y un delicado trabajo de marquetería y taracea.
Estos trabajos arqueológicos se llevaron a cabo en el taller de campaña instalado en las estancias del Palacio de Carlos V, con vistas al Patio de los Arrayanes, un lugar privilegiado del que guardo un recuerdo imborrable.
Este proyecto se realizó hace más de treinta y cinco años, y me enorgullece comprobar cómo las piezas restauradas se conservan y exhiben aún hoy en las magníficas salas del Museo de Arte Hispano-Musulmán de la Alhambra.
Otros trabajos vinculados a la arqueología incluyen la restauración de los azulejos históricos del siglo XVIII del claustro del Museo de Bellas Artes de Sevilla, así como la colección de cerámica de Fajalauza del siglo XVIII delPalacio Domecq en Jerez de la Frontera.
La restauración de bienes etnográficos ha sido también una faceta profundamente enriquecedora de mi carrera. En este sentido, el trabajo realizado para la bodega González Byass de Jerez de la Frontera fue especialmente significativo.
Allí tuve la oportunidad de restaurar algunos de los elementos más antiguos de sus instalaciones: las botas centenarias de la Sala de los Apóstoles y los alambiques históricos utilizados para la destilación del brandy, piezas que, aunque funcionales en origen, forman hoy parte del legado cultural de una de las bodegas más emblemáticas de España.
Estos objetos, sometidos durante décadas a condiciones de trabajo extremo, presentaban oxidación, restos de sustancias químicas, pérdidas de materiales y deformaciones por el uso. Cada intervención fue tratada con criterios museográficos, priorizando la estabilización estructural, la limpieza con medios no abrasivos y la recuperación de la lectura visual del objeto.
En el caso de los alambiques de cobre, se hizo especial hincapié en respetar la pátina adquirida con el tiempo, limpiando solo lo necesario para permitir su comprensión formal sin alterar su historia material. El resultado fue la conservación de piezas únicas que hoy se muestran al público como parte de la memoria viva del trabajo artesanal del vino y el brandy.
La restauración de cerámicas es una disciplina que combina la minuciosidad técnica con un profundo respeto por los materiales originales. A lo largo de mi trayectoria, he tenido la oportunidad de intervenir en valiosas piezas cerámicas, muchas de ellas fragmentadas, erosionadas o alteradas por intervenciones anteriores poco cuidadosas. Estas obras, aunque a menudo humildes en apariencia, poseen un enorme valor artístico, arqueológico y cultural, ya que reflejan el estilo, el uso y la historia de las civilizaciones que las crearon.
He trabajado en proyectos de azulejería arquitectónica, cerámica decorativa y piezas arqueológicas procedentes de yacimientos o museos. Algunas de estas intervenciones se han integrado en obras mayores como retablos cerámicos o fuentes ornamentales, devolviendo a los espacios su coherencia histórica.
Restaurar cerámica no es solo reparar un objeto roto; es devolverle su dignidad como testimonio del pasado, conservando su materia y recuperando su belleza sin falsificarla. Cada fragmento reconstruido es una forma de diálogo entre el presente y el tiempo detenido en la arcilla.
Cada obra de arte tiene una historia única que debe ser preservada y respetada. Con formación en la prestigiosa escuela de Conservación y restauración de Madrid, creada por el Instituto Central de Conservación, cuento con una trayectoria ininterrumpida de más 35 años de experiencia en la restauración y conservación de esculturas, retablos, pinturas y patrimonio histórico, me especializo en aplicar técnicas precisas y respetuosas que mantienen la autenticidad de los materiales originales.
Mi compromiso es ofrecerte intervenciones de alta calidad que no solo restauren, sino que devuelvan el esplendor y la integridad de cada pieza. Cada obra, sea de gran valor histórico o emocional, merece ser preservada para las generaciones futuras, y mi labor se enfoca en garantizar una intervención personalizada, única para su obra y duradera para los herederos futuros.
Si deseas una restauración profesional para tu obra de arte, contacta conmigo hoy mismo. Te ofreceré un asesoramiento individualizado para asegurar que tu legado artístico se conserve de la mejor manera posible.
Muchos años de experiencia en restauración de obras de arte con el inmenso saber y guía recibidos en su formación por uno de los restauradores más importantes que ha tenido el Instituto de Conservación y Restauración de Madrid como fue su padre, el señor José Barbero Gor, avalan la ahora ya larga trayectoria y profesionalidad de Mari Paz Barbero. Su restauración de la obra del escultor barroco Salzillo (incluído su belén) del Museo Salzillo de Murcia, las múltiples restauraciones de obras del barroco español, su reciente restauración del mascarón de proa del barco escuela Juan Sebastián Elcano, son algunos ejemplos de grandes obras restauradas con exquisito respeto a sus autores y con extrema sensibilidad. Mari Paz Barbero es un valor seguro y fiable en el mundo de la restauración artística en España, México, y otros países del mundo. Felicidades!
Conservación y restauración de esculturas, retablos y pinturas con rigor, respeto y precisión. Recupero el alma del patrimonio artístico, preservando su historia para el futuro.
Av. de la Innovación 2, Jerez de la Frontera, 11591 Cádiz
+34 619 341 255
ruizbar21@yahoo.es
